Mi madre me dejó por WhatsApp. A otras les deja el novio, pero a mí me dejó mi madre. Me dijo que no le gustaba cómo era yo, ni cómo la hacía sentir a ella cuando estaba conmigo. Fue muy duro, pero tras «el shock» de la noticia, entendí que racionalmente, era una decisión que me iba a hacer bien. Sin embargo, cuando pensaba en mi madre se me hacía un nudo en la garganta y lloraba: emocionalmente no lo tenía superado.
Ana me ofreció realizar una sesión para desbloquear ese sentimiento y cerrar bien ese episodio. Me explicó que el método que utiliza combina varias técnicas clásicas en las que se ha formado —como la Programación Neuro Lingüística (PNL), el Tapping y una adaptación de las constelaciones, entre otras— de manera que no iba a necesitar realizar un tratamiento largo y costoso.
La sesión, de más de una hora, fue muy completa: creó el clima adecuado para ir poco a poco entrando en el problema y en la emoción que sentí en ese momento. Lloré mucho sin darme ni cuenta de cómo fluían las lágrimas. Y me vacié. Y me liberé. Ahora puedo pensar en mi madre sin que me duela. ¡Gracias Ana!

E.S 48 años