Desde mi consulta en Barcelona, suelo recibir preguntas sobre la hipnosis ericksoniana. La gente la asocia a veces con trucos de escenario o con una especie de “magia” que obliga a la gente a hacer cosas contra su voluntad. Mi intención es aclarar qué es realmente y despejar los mitos más habituales, siempre desde una mirada práctica y humana.
¿Qué es la hipnosis ericksoniana?
En esencia, se trata de una forma de conversación profunda que permite que la mente se abra a nuevas posibilidades. No se trata de “dormir” o de perder el control, sino de entrar en un estado de atención relajada donde los patrones habituales se suavizan y podemos observar nuestras propias creencias con mayor claridad. Yo la utilizo como una herramienta para acompañar a quien siente que está estancado, ayudándole a explorar sus recursos internos y a reescribir la historia que se cuenta a sí mismo.
Lo que no es
No es un espectáculo de hipnotizador que hace que la gente haga cosas absurdas. Tampoco es una técnica que garantice cambios inmediatos o que elimine todos los problemas con una sola sesión. La hipnosis ericksoniana no funciona como una pastilla; requiere compromiso, curiosidad y la disposición a mirar con honestidad lo que surge en el proceso. No es “curar” en el sentido de una solución instantánea, sino un camino de descubrimiento que, con tiempo, puede abrir puertas que antes parecían cerradas.
Cómo la utilizo en mi acompañamiento
En mis sesiones combino la hipnosis ericksoniana con otras prácticas que forman mi forma de acompañar: la programación neurolingüística, el tapping, la meditación y la reflexión basada en la filosofía budista. Todo ello se integra de manera fluida, sin que parezca una lista de técnicas aisladas. Cuando percibo que una persona está atrapada en un relato limitante, le propongo una conversación guiada que le permite observar ese relato desde una perspectiva más amplia, como si estuviera mirando una película propia desde fuera.
Durante la sesión, utilizo un lenguaje que invita a la curiosidad y a la autoexploración, siempre respetando el ritmo de quien está delante de mí. No impongo nada; simplemente facilito que la mente encuentre sus propias respuestas. Esa es la esencia de mi método: deconstruir lo que ya no sirve y volver a construir una narrativa que apoye el crecimiento personal.
Si te sientes bloqueado, si sientes que tus pensamientos se repiten una y otra vez sin avanzar, la hipnosis ericksoniana puede ser una puerta de entrada para observar esos patrones con una mirada diferente. No prometo resultados en un plazo determinado, pero sí te aseguro que, al trabajar juntos, podrás descubrir recursos internos que quizás ni sabías que tenías. La transformación ocurre cuando nos permitimos mirar dentro, con amabilidad y sin juicios.
La transformación empieza cuando deconstruimos lo que creemos saber.
